...

y te preguntaba quién soy ahora a quién me parezco y me cambiaba el saco o los anteojos eso nos daba risa a los dos, a los tres vos yo y tu pancita y ya estamos en el momento de dejar esta charla espero que nadie sufra por ninguna foto que no tengamos de repente más amigos compartidos que mi refugio deje de ser tu casa o el farol de la escalera y que tu habitación sea cálida y que un día vuelvas a amar y que un día volvamos a amarnos porque no hay huequito más hermoso que el que me armabas entre los brazos para apoyar la cabeza, mi cabeza ese lugar que tanto miedo te daba pero el peligro venía del pecho, el peligro vino siempre del pecho


...