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se sentó sobre mi cadera
sobre mi boca abajo de descanso
a la luz de las siete y el velador
me besó la espalda
y quise imaginar su cara-
cómo se vería su cara
besándome la espalda

pensé que cada momento
era ese.
qué bien -pensé
cada momento es éste y nada más

me di vuelta y su cara estaba
como la imaginaba:
totalmente desnuda
vulnerable a mí
a las luz de las siete y el velador.

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